Columnas París de Yves Saint Laurent celebra su 30 aniversario

París de Yves Saint Laurent celebra su 30 aniversario

12/17/13 11:41:13

de: Por: Elena Vosnaki


Es desconcertante echar una mirada a un perfume viejo que sigue vigente hoy en día, echar a volar la mente hacia el tiempo en que salió y darse cuenta que nos ha hecho madurar. Por lo menos, podemos consolarnos pensando en que hemos ganado algo de madurez durante el proceso, como lo mejor que la cosecha fragante ha ofrecido a través de los años, probando que cuando algo toca una fibra sensible tiene la habilidad de resistir los caprichos del Eterno Destructor. Paris de Yves Saint Laurent, el homenaje formidable del fallecidodiseñador a su ciudad adoptiva, la Ciudad de las Luces, es un buen ejemplo. Treinta años y ni una ninguna arruga ha marcado su hermosa complexión.
 

Si el éxito de un perfume comercial se basa en los números contemporáneos de los flanquers que ha inspirado, entonces París debería estar orgullosa: París Eau de Printemps (2002), París Premieres Roses (2003), París Roses des Bois (2004), París Roses Enchantees (2005), París Roses des Vergers (2006) y París Jardins Romantiques (2007), son algunos de los cuales se encuentran disponibles en un set de miniaturas coleccionable. ¡Todo un lote! Típicamente son ligeros, más aniñados y menos densos, pero en este caso resalta un acorde más amaderado, más verde y más almizclado. Todos son uniformente adorables y son prueba de que los flanquers no tienen que ser aburridos o antagonistas, cuando se le pone atención al proyecto en cuestión. Pero por otro lado, está...Parisienne, una rosa de vinil "moderna" nada brillante cuyo rostro protagoniza extasiada la modelo Kate Moss y que fue diseñado para un grupo demográfico diferente; supongo à chacun son goût ...

La fragancia original inició su hermosa travesía abanicándose sobre las alas de la perfumista Sophia Grojsman, cuya creencia es que la rosa es el símbolo eterno del amor, pero que las fragancias de rosas con frecuencia pueden volverse insípidas y pasadas de moda. Con París, pudo probar que la usual textura afelpada y los contornos limpios por los cuales se ha distinguido, pueden ser el material del que están hechos los sueños modernos. Todo acerca de París es alcohólico, dulce, limpio, ligeramente atalcado con una gran dosis de violetas endulzadas.

Según una divertida historia que relata a la periodista de perfumes Susan Irvine, la perfumista rusa y americanizada, una noche la siguió un borracho forzándola a caminar rápidamente por las calles y le dijo: "¡Eh Señora, no la estoy siguiendo; solamente estoy intentando oler su perfume!" Grojsman estaba trabajando en París, la fragancia de rosas enorme y vivaz de Yves Saint Laurent en aquel entonces y este fue el momento en el que se dió cuenta que "lo tenía." Por supuesto que París tiene el don—y la maldición, si te aplicas demasiado, como muchas fragancias de finales de la década de los 80s—de ser perceptible a la distancia, creando una estela que hará que los meseros se giren bruscamente hacia otro lado, que los niños pequeños tiren sus juguetes para abrazarte y que hará a los hombres exclamar que hueles "limpia y femenina."

Una elección extraña y a la que se le puede cavernícola para alguien que ha causado un alboroto tan solo seis años antes con una fragancia que alude al contrabando y a los paraísos artificiales,¡ Opium!

El secreto del resplandor de París (1983) yace en el uso de damascenonas, materiales aromáticos que ofrecen una apariencia sonrosada y afelpada como en Nahema de Guerlain algunos años antes. A partir de ahí, se convirtieron en el emblema de los perfumes de rosas de la de década de 1980, envolviendo todo con su brillo intenso, desde los chipres (Diva, Knowing) a los florales (Nombre Noir) y hasta los orientales. Las notas clave de París de Yves Saint Laurent son la flor del espino en la entrada (gracias a la presencia de un aldehído), las perceptibles violetas (de iononas) y un toque de mimosa amielada que le brinda calidez al buqué floral. La base de la fragancia se construye sobre un megalodón de materiales que le dan estructura a la fórmula y que le dan una impresión integral que es típica de las fragancias de la década de 1980.

La hermosa botella fue diseñada por Alain de Mourgues y Pierre Dinand, sus múltiples facetas representan un diamente brillante y multifacético que refleja la luz de la ciudad de París; la idea le fue comisionada por el mismo Yves Saint Laurent como un homenaje al hermoso apodo de la ciudad. La luminosidad inicia en el tapón del Pure Parfum, mientras que el Eau de Toilette (más atalcado) tiene un tapón rosa y el Eau de Parfum (más afrutado y más denso) tiene un tapón dorado.

Pero es el ángulo promocional que prueba como la percepción se puede alterar a través del tiempo, influyendo de acuerdo a quien diseña la publicidad y en como posicionan el producto.

París comenzó como una fragancia extremedamente gentil, apropiada, limpia y romántica (es todas estas cosas) acompañada de fotografías que mostraban trajes y vestidos de alta costura que portaban las modelos junto a la torre Eiffel en el fondo, mujeres aferrándose tiernamente a la botella de perfume en su regazo, o en un rendez-vous  al otro lado de la ciudad; algunos de ellos incluso son de besos al revés à la Spiderman, ¡con un hombre colgando de un helicóptero! (un comercial típicamente memorable y non sequitor de Jean Paul Goude).

Enfocándose y desenfocándose a sugerencias de menage à trois imaginadas por la mente febril de Tom Ford, en donde la romántica pareja obviamente no está pasando el tiempo explotando las delicias de la ciudad, sino el cuerpo del otro con la sugerencia silenciosa pero omnipresente de un hotel; sugerente, incisivo, homoerótico hasta cierto grado, pero todo hecho con un toque de vulgaridad que captó miradas en lugar de elogiar la belleza de ser valiente al tomar decisiones en la vida.

Pobre Yves, estaba furioso, y llegó a compartirle a sus amigos su decepción al ver su marca arrastrándose en la tentación barata del sexo en un intento de vender; había perdido el control de la marca varios años antes de su muerte  intempestiva en el 2008.

Desde entonces, París la fragancia, afortunadamente ha vuelto a ser como era en sus inicios y tiene una iconografía más mesurada que le queda mucho mejor a su mensaje fragante. Su aniversario número 30 es una razón más para volver a  abrazar su mensaje romántico; en tiempos de dificultad, solamente el amor puede lograr la diferencia. París ... ¡je t'aime, je t'aime!

 
Autora: Elena Vosnaki es una historiadora griega y crítica de perfumes, que escribe para Fragantica. Ella es la fundadora y editora de Perfume Shrine, una de las publicaciones independientes en línea más respetadas en el mundo del perfume y que contiene reseñas de fragancias, entrevistas a figuras de la industria perfumística, ensayos sobre materias primas e historia del perfume. Ha sido ganadora de los Premios Fragrantica Blog Awards y finalista en varias ocasiones en concursos que otorgan premios a los mejores blogs. Su artículos literarios fueron reconocidos en los premios Fifi Awards para la Excelencia Editorial del 2009 y también ha contribuído con publicaciones alrededor del mundo.

                                                 Traducción al español: Gabriela Cortés



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